
El viejo guerrero contempla su kalashnikov y sonríe con cariño. El arma que tiene frente a sí es de apariencia vetusta, tal que un AK-47 de la primera generación. Las piezas de madera están repletas de muescas, gastadas, sin ningún brillo, no recuerdan ya la última capa de barniz protector que se les dio. Pero... el guerrero sonríe ahora con mayor intensidad . Recuerda como, tras haberlo contemplado a través de unos binoculares, un pequeño grupo de enemigos lo dejaron acercarse hasta una distancia de novecientos metros. ¿Acaso un viejo “aka” puede disparar más lejos de los cuatrocientos? Tremendo error de apreciación el de los confiados rivales, que lo pagaron, todos, de la manera más cara que se puede pagar una equivocación.
Con paciencia y belicoso amor, el combatiente ha ido introduciendo pequeñas grandes modificaciones en su fusil de asalto. Parece una cosa y es otra, que nada tiene que envidiar a las armas del mismo tipo que los traficantes venden como “últimos modelos”. Incluso es mejor. El guerrero suelta una carcajada ante la imagen sobrevenida del comerciante de armas que pretendía demostrar la excelencia de su nuevo “juguete”. Nada mejor para ello que compararlo con su desgastado fusil, nada mejor que forzarle a una prueba conjunta de tiro de las dos armas. Ninguna forma mejor de hacer el ridículo en presencia de todo el destacamento.
Llaman ya al comandante, que deberá dejar para otro momento sus pensamientos. Pega un último vistazo a las anotaciones que hizo en su libreta:
“ Cuando se pretende conseguir con pocos medios objetivos ambiciosos hay que tener muy claras varias cosas. La primera de ellas es justamente la desproporción manifiesta entre lo que se busca y las herramientas de que se dispone para alcanzarlo. Cualquier persona de las llamadas sensatas afirmará en tales casos la imposibilidad de victoria. Se trata de una aseveración injustificada, porque una dificultad extrema no es nunca sinónimo de imposibilidad. Lo es, en todo caso, de amplias posibilidades de fracaso, pero jamás de impedimento absoluto. Por lo tanto, los buscadores de lo imposible, han de estar muy convencidos de que su objetivo es factible de alcanzar.
La segunda consideración a tener en cuenta es que las herramientas pueden ser transformadas y mejoradas, sacándose de ellas un partido que el ignorante es del todo incapaz de concebir.
La tercera es que de una firme voluntad y de un contemplar atento de la realidad, acaba casi siempre emergiendo de nuestras mentes una solución, una estrategia que es la más adecuada y que puede conducirnos al éxito. Hay que dejarle espacio para que crezca y se manifieste porque a menudo se trata de algo sorprendente, pero tan simple que cuando está ya maduro frente a nosotros nos parece inconcebible no haberlo visto antes...”
cantándome obscenas notas lujuriosas,
mientras mi cuerpo enardecido busca,
fundirse en fuego poro a poro,
electrocutarse en frenético goce.
Unas tetas de erectos pezones,
bestialmente dulces al ser chupados,
apretadas entre mis manos,
hacen sentirse animal a la mujer,
que me pide ansiosa se los coma.
Los rostros embellecidos por el placer,
los orgasmos descargados como metralla,
los coños rojos, húmedos y chorreantes,
los gemidos de hembras enceladas,
son el terrible manjar que me da vida.”






